Se registra el testimonio por medio de una fotografía tomada alrededor de 1923.
Los matrimonios anfitriones se ubican en el centro, Pedro Mussi y su esposa Carlota Bonfanti. Su hermano Juan Mossi (quien fue en su momento comisario) y su esposa Miguela. Estaban acompañados por sus hijos, Pedro, Carlos Mussi (nacido en 1913), Elvira Mussi y los de Juan, Alba Mussi y Selva Mussi. Algunos descendientes, nietos de estos personajes principales, viven todavía en el barrio cuatro de Juan y uno de Pedro, quienes a su vez tienen hijos y nietos.
Se agrupan en el conjunto miembros del Partido Radical, también en el centro, entre las parejas de matrimonios, en un asado familiar que agrupa a todas las clases sociales realizado en la plaza entonces llamada Colón. El emplazamiento del registro fotográfico es en la esquina sudoeste de la misma, enfrente a la Iglesia de La Merced. En la manzana de frente, cruzando la plaza, se ubicó tiempo después el comité radical.
Descripción: Manuel Arijón encontró que las aguas del Saladillo le producían igual efecto terapéutico que las de Luzón, Francia, y fue por ello que en el año 1886 instaló baños públicos sobre una de las márgenes del brazo norte del arroyo, en la depresión barrancosa conocida como boquerón. Canalizó el arroyo y construyó un dique nivelador. Luego, en la ampliación de 1887, se construyó una pileta de 100 varas de largo y 30 de ancho, revestida de cemento que se llenaba con al agua del arroyo a través de la compuerta que estaba ubicada a la altura de las actuales Centenario y Avda. Argentina. Al llenarse, las compuertas se cerraban y el agua era desviada hacia el brazo que hoy se encuentra seco y parquizado. La pileta estaba dividida en dos por un murallón conformando en uno de los espacios los habitáculos para los baños de inmersión. La zona más profunda, de 5 m, tenía trampolín. En la construcción intervinieron los detenidos de la unidad penitenciaria nº3.
Carátula de la partitura del Tango sobre el Tranvía 8 (Colección Rolando Maggi)
La construcción de las viviendas estivales que Arijón había realizado en su propiedad, demandó la pronta instalación de una línea de tranvías a caballos, conocida como “Tranway del Saladillo”. La celeridad requerida para el montaje de los rieles “vignole” queda atestiguada en las frecuentes comunicaciones que el empresario mantuvo con el Concejo Deliberante desde la aceptación de su propuesta en marzo de 1988 hasta la firma del contrato.