Los baños del Saladillo Imprimir

  

Descripción: Manuel Arijón encontró que las aguas del Saladillo le producían igual efecto terapéutico que las de Luzón, Francia, y fue por ello que en el año 1886 instaló baños públicos sobre una de las márgenes del brazo norte del arroyo, en la depresión barrancosa conocida como boquerón. Canalizó el arroyo y construyó un dique nivelador. Luego, en la ampliación de 1887, se construyó una pileta de 100 varas de largo y 30 de ancho, revestida de cemento que se llenaba con al agua del arroyo a través de la compuerta que estaba ubicada a la altura de las actuales Centenario y Avda. Argentina. Al llenarse, las compuertas se cerraban y el agua era desviada hacia el brazo que hoy se encuentra seco y parquizado. La pileta estaba dividida en dos por un murallón conformando en uno de los espacios los habitáculos para los baños de inmersión. La zona más profunda, de 5 m, tenía trampolín. En la construcción intervinieron los detenidos de la unidad penitenciaria nº3.

 

   




Fotos J. Oksanich

 

Se trabajó a pico y pala, trasladando la tierra en carretones tirados por bueyes. Al año siguiente se instalaron 51 camarotes. Contaban con roperitos para el guardado de la ropa El horario del balneario era de 4 a 6 de la tarde y contaba con numeroso personal para atención de sus usuarios. Había sectores diferenciados de hombres y mujeres y niños. Para el uso de las piletas los bañistas debían abonar una suma de dinero y se les asignaba una chapita de identificación.


Desde el centro de la ciudad se llegaba al Saladillo en galera, tramway y vapor. Los primeros medios de comunicación fueron las galeras, que salían del Almacén del Pobre Diablo, en las inmediaciones del Mercado Central con un costo de 3 reales el viaje de ida y vuelta. Una línea tranway iba desde el centro hasta el matadero, y otra salía de la plaza López hasta puerto Plaza, pasando por los baños. El vapor la Abeja salía de la rada 34 rumbo al Saladillo cada hora y media. El éxito de los baños hizo que los tramway trasladaran muchedumbres.


En 1891 se inauguró frente al balneario y separado de él por la Avda. Nuestra Señora del Rosario el restaurant "Los Baños". Durante los meses de verano también brindaba alojamiento para pernoctar.

 

Junto con la popularidad de los baños, el barrio crecía con la construcción de las villas de verano en torno a ellos. El atractivo de Saladillo no se circunscribía al complejo de piletas. El paisaje era también promocionado por sus particularidades: el arroyo serpenteante entre barrancas bordeadas de sauces, la cascada y las aves del lugar.

Desaparición de los baños.
Con la muerte de don Manuel Arijón, en 1906 sus sucesores venden los baños, junto al tramway y las tierras a la Sociedad Anónima el Saladillo. En 1937 adquiere las propiedades  la Sociedad Baños y Parques del Saladillo, de origen municipal. Los baños continuaron funcionando durante 20 años más. Con la radicación en la zona de mataderos,  frigoríficos y establecimientos fabriles, más el crecimiento urbano y la falta de infraestructura, los desperdicios comenzaron a ser arrojados al arroyo ,contaminándolo. En 1950 carros municipales dejaban la basura en sus orillas. Poco a poco el balneario fue decayendo. Sus  instalaciones se descuidaron y cayeron en la obsolescencia. Tras su clausura, se cegó el brazo del arroyo que los alimentaba.

En 1977 un comunicado de la Municipalidad anunciaba el inicio de su demolición: "Serán demolidas las instalaciones del Balneario del Saladillo. En los próximos días se dará comienzo a los trabajos, que serán ordenados por la Secretaría de Obras Públicas".


Memoria Colectiva.
Los baños del Saladillo constituyeron en su época un hito distintivo  que no se limitó al ámbito barrial sino que trascendió a nivel ciudad.

Los rosarinos que los conocieron los recuerdan como un hecho urbano particular. Su singularidad ameritaba su conservación.

Las piletas que se inauguraron en 1992 a metros del lugar, si bien cumplen una eficaz función a nivel barrial, y llevan también el nombre de Balneario del Saladillo, no reemplazan en la memoria colectiva de los rosarinos a los antiguos baños.



 


 

 
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